Las horas trabajadas no se pueden verificar
Las horas se anotan a mano y se cargan después. Ante una diferencia queda la palabra de uno contra la del otro.
Cada turno y cada tarea de tu equipo queda registrada con hora y responsable. Tu residencial deja de funcionar de memoria y empezás a dirigirlo con datos.
El problema
Cada residencial tiene los suyos. Estos son los más comunes cuando la operación se lleva con cuaderno, planilla y memoria.
Las horas se anotan a mano y se cargan después. Ante una diferencia queda la palabra de uno contra la del otro.
El equipo sabe qué hacer porque se lo indican o porque hay una lista pegada en la pared. Si esa persona falta, la rutina se va con ella.
Una planilla que mantiene una sola persona, con versiones dando vueltas y sin saber cuál es la última.
Sacar un número del mes implica juntar cuadernos, planillas y mensajes a mano, cada vez que alguien lo pide.
Los cambios de turno se arreglan por WhatsApp. La planilla sigue mostrando el turno original, no quién cubre de verdad.
Las observaciones sobre un residente pasan de boca en boca. Tres turnos más tarde llegan cambiadas, o no llegan.
Qué hace Cuidanza
Cada entrada, salida y tarea queda con hora y responsable. Sin planillas, sin cuaderno, sin depender de la memoria de nadie.
El empleado abre la app y ve las tareas de su turno, en orden y con horario. Sin preguntar ni buscar el papel.
Qué va completo, qué está en curso y qué se venció. Una tarea sin hacer la ves en el momento, no tres días después.
Cuando alguien falta, el turno se reasigna y las tareas viajan con él. El que cubre abre la app y ya tiene su día armado.
Cumplimiento por empleado, por turno y por período. Dejás de estimar cómo viene tu residencial: lo medís.
El empleado marca su entrada y su salida desde la app, con la hora exacta en que lo hizo.
Cuando preguntan por su familiar, les respondés con datos.
Cómo funciona
Cambiar la forma de trabajar de un equipo no se resuelve con un instructivo. Nos ocupamos de la implementación y de que tu gente lo use.
Vamos a tu residencial: una sesión con los auxiliares y otra con la gerencia, en el horario de cada turno.
Con el equipo ya usándolo, el tablero y los reportes se llenan solos. Dejás de preguntar cómo viene el día: lo mirás.
Si entra personal nuevo, lo capacitamos. Si algo no te sirve como está, lo ajustamos.
Por qué Cuidanza
Está pensada para quien trabaja de pie y con las manos ocupadas: dos toques y sigue. Si el personal no la usa, no sirve, y eso lo tuvimos presente en cada pantalla.
Cargamos los turnos y las rutinas que ya tenés. Cuidanza se adapta a tu residencial, no al revés.
No hay que esperar meses para que sirva: con los primeros turnos registrados ya ves el cumplimiento de tu equipo.
La misma persona que te escucha es la que construye Cuidanza.
Preguntas frecuentes
No. La app está pensada para el personal de piso: se aprende en cinco minutos y todo se resuelve tocando dos veces. Además capacitamos al equipo en la puesta en marcha, y al personal que entre después.
Mejor de lo que se espera. El registro también los respalda a ellos: queda constancia de las horas que trabajaron y de las tareas que sí hicieron.
Son confidenciales y están protegidos. Los datos de tu residencial son solo tuyos: no los compartimos ni los usamos para otra cosa.
Escribinos y coordinamos una charla de 30 minutos, presencial o por videollamada: te mostramos la app funcionando y conversamos sobre cómo sería trabajar juntos.
Hablemos
Empezamos escuchando: cómo son tus turnos, tus rutinas y lo que hoy no podés ver. Con eso te mostramos cómo quedaría tu residencial funcionando con Cuidanza.
¿Preferís escribirnos directo? hola@cuidanza.uy